Apartheid, separación, segregación racial que dominó África del Sur entre las décadas de los 40 y 90; racismo puro donde los individuos son juzgados por su color de piel y son considerados como “inferiores” o “superiores”, dependiendo de la cantidad de melanina que da tono a su piel.
En los días actuales, caracterizar personas por el simple tono de la piel, parece un absurdo, principalmente en movimientos religiosos que predican la caridad evangélica, sin embargo, la segregación racial es algo común dentro de las murallas de los Heraldos del Evangelio. El nuevo “profeta del Reino de María” – Joao Clá – según él mismo, es capaz de discernir la vocación de las personas que lo consultan, sólo él posee esas luces especiales con que la Divina Providencia, a lo largo de la historia, agració a un sinnúmero de santos, siendo encuadrado el propio Joao Clá como perteneciente a las hileras de santos que pueblan el cielo. Pero dejemos de lado el aspecto religioso, enfoquémonos en la caracterización de las personas, y en la “vocación” que cada una posee dentro de la institución.
Siguiendo el patrón del tan hablado Harry Potter, los Heraldos del Evangelio también poseen un “sombrero seleccionador”, que determina “mágicamente” la función/vocación de los que ingresan, y lo interesante es notar que este “sombrero” designa para las funciones más simples de la sede, como mantenimiento, cocina, limpieza, a los integrantes de familias menos adineradas y normalmente de piel oscura. Quien ya convivió con las “intendentes” (hermanas responsables por todos los trabajos inferiores), debe haber percibido una similitud entre ellas… saque sus proprias conclusiones!
Todavía es posible notar que el mismo “sombrero seleccionador”, designa para su convivio cercano a las de piel clara,  a las más esbeltas, de rostro rosado y sonrisa afable, hecho muy interesante!
Menciono, aquí, lo que escuché de los labios de una de las hermanas de la institución: “El apostolado en África fue iniciado sólo para deshacer la mafia de que a los Heraldos no les gustan los negros!” E internamente esos integrantes pasaran a llamarse: ANTI-MAFIA.
Dejo estas reflexiones para todos los que tienen contacto con esta secta y reflexionen si esa separación es correcta y deseada. Dejo todavía, un aviso: quien sea un poquito más “oscurita”, en caso que quiera entrar a los Heraldos del Evangelio, ciertamente terminará como una empleada, sin profundización espiritual, viviendo metida en la cocina y matándose limpiando baños.
Les pido que no se iludan con la apariencia de “caridad” que buscan trasparecer. Los superiores son como las cabezas del Apartheid, que juzgan a todos los otros conforme su tono de piel, las facciones físicas y su origen.