Un consejo para ti, que eres madre o padre de uno de los niños que está en los Heraldos del Evangelio.
Si después de las lecturas, de ver los vídeos de los tales “exorcismos”, de conversar con ex-miembros, etc.; te diste cuenta del grandísimo robo y del peligro inmenso que tu niño está corriendo en aquella organización, no dudes, la primera actitud que tienes la obligación de tomar, caso que tu hijo sea menor de edad, es: toma tu coche ahora mismo, entra en aquella fortaleza y retira tu hijo de allá. No debes explicaciones a ninguno de los que todavía encontrarás allá, pues, de hecho, son todos víctimas de la manipulación mental, en otras palabras, del control mental. Y ese tema es más serio de lo que puedes imaginar y cuenta con amplia literatura.
Después de retirar a tu niño de aquél calabozo psicológico, ya lejos del peligro, tendrás otra misión: darle los motivos, y mostrarle que la vida es algo mucho más bonito, acercándolo de los amigos y de sus familiares. Por supuesto, esperando que el niño tenga ese ambiente en casa, sino será mucho más difícil y largo el proceso de desprogramación mental. 
No pienses que los Heraldos dejarán a tu hijo en paz. Mandarán a “coleguitas internos” que llamen a tu hijo o hija; forjarán “encuentros accidentales” en la calle, para poder acceder nuevamente a la personalidad sectaria ya instalada en la mente de tu hijo. Para que un ser humano tenga la mente invadida y que su personalidad haya sido robada, bastan pocas horas. Y, con días y años, ese robo sólo se profundiza, teniendo como resultado el fortalecimiento de otra personalidad (la sectaria) que, de a poco, va tomando el control y creando una prisión psicológica invisible.
Hay sobrevivientes de sectas, ex-miembros, que, después de años fuera de la secta, todavía se encuentran con nudos psicológicos, resultado de las programaciones forzadas que padecieron; en otras palabras, se encuentran, todavía, prisioneros. Hay mucho por hacer. No des por contado las cosas. Ofrece, en el tiempo apropiado, una terapia para tu niño. Por último: no te culpes, madre o padre. También fuiste víctima de una situación manipuladora, al permitir la ida de tu hijo.
La Iglesia Católica Apostólica Romana cuenta con varios grupos manipuladores con sello pontificio. Los Heraldos son sólo unos de ellos. Nos escandaliza que la jerarquía no haga nada, pero, es un hecho: la jerarquía no hace nada y, peor, aprueba, oficializa esas organizaciones. La respuesta más lógica es la financiera. Tales grupos deben tener su gruesa contribución en la parte de la torta. En fin, dejemos a los eclesiásticos que sean juzgados por sus obras. Y tú, madre o padre, corre. No pierdas un minuto más. Haz como una madre que conocí estos días: tomó el coche, invadió la mazmorra de los Heraldos en Sao Paulo y arrancó literalmente a su hijo, menor de edad, de aquella casa. Y hoy, su hijo, ya se encuentra bien en casa y retomando su propia vida. No sin los ataques de los Heraldos que mandaron a sus “coleguitas internos” a llamar a su casa. Tu hijo es tu misión delante del verdadero Dios. Esos grupos que hacen uso de la estructura de la Iglesia Católica, que usan el nombre de Dios y de Nuestras Señora, etc, un día serán juzgados por sus obras de tinieblas.