Y todas cantando la oración del Espíritu Santo entraban en cortejo en las iglesias o en las capillas de las casa de los Heraldos del Evangelio, y después que todas entraban, puertas y ventanas eran cerradas.¿Qué ocurría dentro de ese ambiente todo cerrado? Parece hasta escondido, como si nadie pudiese saber sobre aquello.Era de esa manera que comenzaba la ceremonia que se llama “capítulo“.Esa ceremonia era anhelada por todos, sin embargo todos tenían un cierto miedo de participar en ella.Pero por qué miedo?Después que todos ya estaban en sus lugares era rezada una oración que hablaba sobre la esclavitud a Mons. Joao, al Dr. Plínio y a Doña Lucília, oración que decía que no valemos nada, que no somos nada sin los Fundadores y que en el mundo sólo hay pecado y ruindad, hablaba también sobre el desapego a los familiares y al mundo.
Será que eso puede ser llamado de oración?Después de todo eso, el corazón comenzaba a batir más fuerte y las piernas llegaban a quedar temblando. Esa era la hora en que la encargada llamaba a alguien por el nombre para prosternarse delante de todos los que estaban allá e después que la persona ya estaba literalmente tirada en el suelo, comenzaban los juicios, todas las personas presentes en esa ceremonia se pueden levantar y comenzar a hablar todo lo que crean sobre esa personas que está siendo expuesta. Hablaban cosas que habían visto que hiciera errado y hasta incluso hablaban sobre algo que ni la propia persona sabía que había hecho. Hablaban lo que querían para humillar cada vez más a la persona que estaba simplemente tirada en el suelo sin poder levantarse y mucho menos defenderse. Eran horas y horas de humillación. (Eran distribuidos hasta papel y lápiz para escribir en caso que fueran muchas cosas para no olvidarse nada para hablar.)
Cuando la persona se levantaba se sentía una basura, un Nada, se sentía mal por días y días y con eso se le cobraba cada vez más para hacer las cosas con más perfección y también lo que más hablaban era que necesitaba cambiar, que se tenía que entregar más en las manos de los Fundadores, amarlos cada vez más y claro que decía que se tenía que desapegar de las cosas del mundo y de la familia con certeza.
Después de todo todavía mandaban una penitencia para que la persona la cumpliese, por todos los errores que fueron hablados en esa ceremonia.¿Pero para qué todo eso? ¿Para qué tanta humillación? ¿Para qué hacer que las personas se sientan así de mal?Pensando ahora, imagina el mal que eso hizo a las personas que todavía pasan o ya pasaron por eso?Imagina cuanto, cada uno que ya se levantó de aquel suelo después de tantos juicios, se culpó, se cobró a sí mismo, se cuestionó tanta presión?
Imagina si ahora, en este momento, en que estás leyendo esto, tu hijo o tu hija, la persona que tú amas más en el mundo, por las que harías todo por ellos, estuviera pasando por eso ahora?
Estuviese en el suelo ahora escuchando muchas bocas juzgando lo que hizo y hasta lo que no hizo, sin poderse levantar para defenderse o incluso discordar.Y eso no ocurre una o dos veces, puede ocurrir incluso más, y con la misma persona.
Entonces, es eso lo que desean para las personas que aman? Van a dejar que eso ocurra? Incluso sabiendo de los daños, del mal que puede ocasionar para esas personas que pasan por eso?
Siendo una persona que ya pasó por eso, sé cómo es tener una experiencia de esas. No deseo eso a nadie, es una sensación horrible pasar por todo eso. Eso es algo que queda marcado para siempre. Hasta hoy pensando en eso, siendo aquella sensación horrible, de ser un nada, de no tener coraje para nada. Entonces mientras haya tiempo, no dejen que nadie más pase por eso, pues las consecuencias quedan para siempre, infelizmente.